SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

domingo, 19 de agosto de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: Conformación y desarrollo


Este es el sexto artículo de la serie ALGO SOBRE CUERÁMARO, publicado en la sección Editoriales del periódico Correo, de Guanajuato, el 12 de febrero de 2010.

Con estas tres fotografías, un recuerdo de LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ...

Uno de los últmos actos políticos en el Cuerámaro de 1961, en lo que era la cancha de basket-bol, atrás de la columna de D. Benito Juárez. Destaca en esta foto la "Ola Marina", uno de las diversiones más gustadas de las fiestas del pueblo.


Dos fotografías del Cuerámaro de la primera mitad del siglo XX. En ambas se ve la columna de D. Benito Juárez, lo que fuera el centro cívico del pueblo. En la foto inferior se ve una Jazz Band-Orchestra, en la celebración de un 21 de marzo. Obsérvese que en ésta no existían todavía los seis postes que redeaban al monumento, para colocar la iluminación, que nunca funcionó. Destaca también en ésta la marcial presencia de un guardia de los Rurales.


CONFORMACIÓN Y DESARROLLO

La ciudad es reflejo de la idiosincrasia, la cultura, el respeto y el cariño de sus habitantes. Dar forma a la ciudad, conservarla y preservarla, aunque también modificarla cuando sea necesario, constituye una responsabilidad ineludible de las autoridades; pero también una obligación de sus habitantes.

CUERÁMARO permaneció durante más de 300 años como hacienda, en manos de distintos propietarios que fueron realizando diversas obras para satisfacer sus intereses. En 1858 nació a la “vida urbana” en la congregación fundada por Agapito de Anda. En ésa, según su fundador, se avecindaron multitud de personas, principalmente compradores de fracciones de hasta cincuenta pesos, y todos los antiguos sirvientes y jornaleros de la hacienda, que hasta entonces habían permanecido como peones acasillados.

Los primeros años de la congregación no fueron fáciles, en medio de la turbulencia generada por la Guerra de Reforma (1857-1861). Hacia 1863, sin embargo, ya se habían enajenado casi todos los terrenos de la hacienda, aunque todavía no se reconocía su nueva condición política, como se observa en un comunicado de Rincón Gallardo a Benito Juárez, en el que le notifica que el 11 de mayo de 1864 tomó posesión del Gobierno y Comandancia militar de Guanajuato en la hacienda de Cuerámaro. Finalmente, a escasos diez años de su fundación, el 12 de noviembre de 1869, fue erigido el municipio de Cuerámaro, teniendo como cabecera el pueblo de Cuerámaro de Degollado.

Durante las primeras décadas, los habitantes del nuevo pueblo se dedicaron a su conformación urbana. Los aspectos prioritarios fueron la construcción de sus viviendas, la organización política, fiscal y social, así como la dotación de los indispensables servicios para mejorar las condiciones del pueblo.

Hacia 1883, de acuerdo con información de distintas actas del Ayuntamiento, ya se había establecido el jardín y se había comenzado el empedrado de las calles y la plaza; más tarde se construyeron los puentes sobre la acequia, para permitir el paso de las calles principales. En la plaza se concentraron las “chimoleras”, los despachos de carnicerías y puestos de diversos productos, en tenderetes y tendajos de madera.

En lo social, político y administrativo, en diversas actas del Ayuntamiento también se encuentra información sobre su organización y la designación de cargos públicos, contribuciones, la formación de una orquesta, la designación de comisiones y la organización de festividades conmemorativas. Llaman la atención dos asuntos curiosos: uno que se refieren a la prohibición del uso de calzones de manta por parte de la población, y otro relativo al uso de la moneda de níquel, cuya circulación no se aceptaba en el comercio local.

Después, durante algo más de medio siglo, el pueblo se sumió en un letargo en el que parecía detenido el tiempo. Poco sucedía, y menos cambiaba en su gente... Hasta 1962, cuando Juan José Torres Landa detonó la consolidación urbana, con la que también sobrevino una irreversible pérdida de identidad.

[Publicado el 12 de febrero de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “Conformación y desarrollo” © Horacio Olmedo Canchola 2010]